La vida es demasiado larga como para hacer siempre lo mismo

Mi historia comienza el día en que dejo el DF para irme a estudiar Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones en el Tec, allá en Monterrey. Dos cosas importantes sucedieron en los primeros años de mi carrera: perdí a mi papá a causa del cáncer y me di cuenta de que mi vocación estaba más del lado de la comunicación que del de la ingeniería.

Terminé mi carrera y me dejé llevar por la inercia de mi profesión. Después de todo, buen esfuerzo me había costado graduarme. Trabajé durante más de una década en la industria electrónica, principalmente en el área de ventas. Durante esos años he de confesar que me iba bastante bien. Tanto, que me di tiempo para estudiar un par maestrías, una de e-Commerce y otra en Economía y Finanzas; pero en el fondo, sabía que algo me faltaba: un instinto en mí me llamaba a la aventura del cambio.

Cuando cumplí cuarenta años tomé la decisión de darle un giro total a mi vida profesional. Renuncié a mi trabajo en la electrónica, vendí mi depa en Guadalajara y regresé a la Ciudad de México para empezar una nueva vida. Estaba naciendo Xósem Amero, el StoryTeller; aunque en ese momento, todavía no lo tenía del todo claro.

Cuando volví, lo primero que hice fue buscar dónde estudiar algo que me acercara a la profesión que siempre había deseado: la comunicación. Encontré la Escuela de la Sogem donde cursé un diplomado en Creación Literaria. A partir de ahí, se reveló en su totalidad mi amor por las historias.

Los problemas llegaron cuando mis ahorros se empezaron a agotar. El plan era invertir buena parte de mi capital en la Bolsa de Valores. ¿Y qué crees? Mis acciones pasaron de $25.00 a menos de $0.10 al cabo de un año. En otras palabras, lo perdí todo.

En esas condiciones, tenía que conseguir un trabajo sí o sí. Una querida amiga me recomendó para dirigir una startup de marketing digital y así fue como volví al mundo productivo.

La búsqueda de un espacio de co-working me llevó a relacionarme con el entorno del emprendimiento y las causas sociales. Ya sólo faltaba la chispa que uniera mi pasión con mi trabajo. Una invitación a dar una charla sobre StoryTelling en un festival de capacitación para organizaciones en el 2015 fue el incidente incitador que dio origen a StoryTypers.

¿Que si ha sido fácil? No, no lo ha sido. Toda transformación de vida cuesta mucho, muchísimo. Ha habido cantidad de momentos de desolación, desesperación y sentir que había fallado; pero como en todo viaje del héroe, cuando estás en el hoyo más profundo y oscuro, es cuando te das cuenta de que debes enfrentar y vencer al mayor de los enemigos, el interno: el miedo.

Ahora sé que mi vocación ha encontrado su sentido: acercar a la gente a través de la comunicación. Entender que cada cabeza es un mundo que vale la pena descubrir. Y para mí, no hay mejor herramienta que el StoryTelling: porque comunicarse es, en esencia, contagiar emociones.

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